
Nunca digas nunca jamás
Tras más de un año de negociaciones discretas, Apple y Intel han alcanzado un acuerdo preliminar que podría redefinir la cadena de suministro de la firma de Cupertino y dar un impulso decisivo al negocio de fundición del histórico gigante del x86.
Según el pacto, Intel fabricará chips basados íntegramente en diseños Arm propios de Apple. Aunque los detalles aún no son públicos, analistas de la cadena de suministro anticipan un despliegue gradual. El analista Ming‑Chi Kuo cree que Intel empezará produciendo procesadores M-series de gama baja para Mac y iPad hacia 2027, mientras que Jeff Pu prevé que la colaboración podría ampliarse a chips de iPhone en 2028, coincidiendo con el lanzamiento de los nodos de fabricación 14A y 18A de Intel.
Reducir la dependencia de TSMC
Para Apple, el acuerdo responde a una vulnerabilidad creciente: su enorme dependencia de TSMC. La explosión de la demanda de chips para inteligencia artificial, liderada por empresas como Nvidia, ha tensionado la capacidad de producción del fabricante taiwanés, dejando a Apple con menos margen de maniobra. La compañía también habría explorado contactos con Samsung para diversificar su suministro.
Durante una reciente presentación de resultados, el CEO Tim Cook reconoció que la producción de los iPhone 17 estuvo limitada por la escasez de chips A19. La fuerte demanda de nuevos Mac también ha provocado problemas de stock.
Presión política y geopolítica
La alianza cuenta con un fuerte respaldo político en Estados Unidos. El presidente Donald Trump y el secretario de Comercio Howard Lutnick habrían presionado activamente para acercar a ambas compañías. El gobierno estadounidense posee además una participación del 10% en Intel, valorada en 9.000 millones de dólares, mientras Apple ha prometido invertir 400 millones en manufactura local.
El renacimiento de Intel
Para Intel, lograr a Apple como cliente supone un hito en su transformación. Tras años de perder terreno frente a Qualcomm y AMD, la empresa ha girado hacia el negocio de fundición bajo la dirección de su nuevo CEO Lip‑Bu Tan, sucesor de Pat Gelsinger.
Intel ya ha sumado varios clientes importantes a su cartera. Nvidia invertirá miles de millones en CPUs para centros de datos y el proyecto Terafab de Elon Musk producirá chips para Tesla, SpaceX y xAI.
Una relación que vuelve a empezar
La historia entre Apple e Intel es larga. En 2006, Steve Jobs llevó los procesadores Intel a las Mac, pero años después Apple decidió diseñar su propio silicio debido a los retrasos y problemas térmicos de los chips x86.
Ahora, los papeles cambian porque es Apple quien diseña e Intel quien fabrica. Si el acuerdo prospera, los futuros dispositivos de Apple podrían acercarse al objetivo de Donald Trump de que lleven el sello de “Made in the USA”.

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