
Apple está cansada de la injerencia de la UE
La tensión entre la Unión Europea y las mayores tecnológicas del mundo ha alcanzado un nuevo punto álgido después de que Apple se haya alineado sorprendentemente con Google para oponerse a los mandatos de la UE sobre el ecosistema de IA de Android.
El origen del conflicto, la Digital Markets Act
En el centro de la disputa se encuentra la Digital Markets Act (DMA), un marco regulatorio diseñado para limitar el poder de las empresas “gatekeeper” y fomentar un mercado digital más competitivo. La Comisión Europea ha presionado a Google para que garantice que los servicios de IA de terceros tengan el mismo nivel de integración y acceso en Android que la propia IA Gemini de la compañía.
Según la responsable europea de competencia Teresa Ribera, estas medidas buscan ofrecer más opciones a los usuarios de Android y asegurar que los proveedores externos tengan una “oportunidad equitativa para innovar y competir” en el cambiante panorama de la IA.
Entre las exigencias clave se incluyen:
- Permitir que asistentes de IA rivales interactúen con apps instaladas para realizar tareas diarias (enviar correos, pedir comida o compartir fotos).
- Obligar a Google a compartir datos de búsqueda anonimizados, incluidos rankings y clics, con motores de búsqueda competidores.
La oposición de Google y Apple a la UE
Tanto Google como Apple han respondido con firmeza a estas propuestas.
Google ha calificado las demandas de la UE como una “intervención injustificada”, argumentando que una apertura forzada aumentaría los costes y debilitaría las protecciones de privacidad y seguridad de los usuarios europeos.
Apple, que mantiene una relación complicada con la DMA, ha respaldado estas preocupaciones en una presentación reciente ante la Comisión Europea. La compañía advirtió que las medidas plantean “preocupaciones urgentes y serias”y podrían generar riesgos profundos para la privacidad, la seguridad y la integridad de los dispositivos, además de afectar al rendimiento.
El argumento de Apple se centra en la naturaleza aún impredecible de la IA actual. Abrir el sistema operativo a servicios de terceros podría exponer a los usuarios a vulnerabilidades aún desconocidas. Además, la empresa criticó el enfoque de la Comisión, sugiriendo que la UE intenta rediseñar un sistema operativo basándose en menos de tres meses de trabajo, sustituyendo la experiencia de años de ingeniería por decisiones políticas.
Un frente común inesperado
Esta alianza entre dos rivales históricos no resulta del todo sorprendente, dado el historial de Apple con la DMA. La normativa ya obligó a la compañía a permitir tiendas de apps alternativas en iOS, y Apple ha acusado anteriormente a la UE de emplear “tácticas de retraso político” en sus investigaciones sobre sus prácticas comerciales.
Lo que viene ahora
Con el plazo de comentarios ya cerrado, la industria espera la decisión final de la Comisión Europea en julio, cuando se determinará si el plan de cumplimiento de Google satisface los requisitos de la DMA.
El resultado probablemente marcará un precedente clave sobre cómo se integrará la IA en los sistemas operativos móviles y dónde se situará la línea entre competencia de mercado y seguridad del usuario.





