
La autonomía real sigue fuera de alcance
Tesla ha cruzado oficialmente un umbral monumental en la carrera hacia la conducción autónoma, pero el volante sigue firmemente en manos de los conductores. Según las métricas de seguridad actualizadas de la compañía, la flota de vehículos que utilizan el sistema Full Self-Driving (FSD) ha recorrido colectivamente más de 10 mil millones de millas(unos 16 mil millones de kilómetros).
No es una cifra cualquiera. En enero, el CEO Elon Musk afirmó que “aproximadamente 10 mil millones de millas de datos de entrenamiento son necesarios para lograr una conducción autónoma no supervisada segura”. Muchos interpretaron que, al alcanzar ese número simbólico, Tesla finalmente activaría la transformación de los coches de clientes en robotaxis totalmente autónomos. Sin embargo, tras cruzar la meta, la realidad en la carretera cuenta otra historia.
El poder del dato exponencial
Detrás del récord está la filosofía tecnológica central de Tesla, que la superioridad se logra mediante volumen masivo de datos.
El ritmo de recolección ha sido vertiginoso:
- 2021: ~6 millones de millas FSD
- 2022: ~80 millones
- 2023: ~670 millones
- 2024: ~2.25 mil millones
- 2025: ~4.25 mil millones
Hoy, la flota genera unos 20 millones de millas diarias de conducción real. A este ritmo, los datos recolectados solo en 2026 podrían superar el total acumulado de todos los años anteriores combinados.
Tesla utiliza esta enorme cantidad de datos del mundo real para entrenar y refinar continuamente su IA.
La realidad es que FSD sigue siendo un sistema de Nivel 2
A pesar del volumen de datos y del hito alcanzado, los propietarios no despertaron con coches autónomos. El sistema sigue siendo Nivel 2 de asistencia al conductor.
Esto significa que:
- Puede navegar entornos complejos.
- Puede conducir largos periodos sin intervención.
- Pero requiere supervisión humana constante y la capacidad de tomar el control en cualquier momento.
La conducción sin supervisión sigue sin fecha clara para el público. Se mencionan varios obstáculos:
- Problemas de compatibilidad con vehículos antiguos “HW3”.
- Una gran revisión arquitectónica prevista para la versión v15.
- Expectativa realista: no antes de finales de 2026.
El elefante legal en la habitación
El mayor obstáculo quizá no sea técnico, sino legal.
Cuando un vehículo autónomo de Waymo sufre un accidente, la empresa asume la responsabilidad porque controla la tecnología y la flota.
Tesla opera con un modelo completamente distinto:
Los coches son propiedad privada, y bajo el sistema actual la responsabilidad recae en el conductor gracias a la clasificación de Nivel 2.
Pero si FSD pasa a ser totalmente autónomo, surge la gran pregunta:
¿Quién paga cuando ocurre un accidente?
Transferir la responsabilidad a Tesla para más de un millón de vehículos privados implicaría un riesgo legal gigantesco. Hasta que la empresa resuelva este cambio de responsabilidad, el hito de los 10 mil millones de millas seguirá siendo principalmente una victoria de recopilación de datos, no el inicio de la conducción totalmente autónoma.




