Google renombra Fitbit como Google Health para competir en el sector del Fitness, integrando más IA
Reinventando Fitbit
Google está rediseñando por completo su estrategia de salud y fitness con una nueva app unificada, un entrenador conversacional con IA y un wearable sin pantalla. El objetivo es competir directamente con Apple y plataformas como Whoop y Bevel y mover el sector desde el simple seguimiento hacia la salud predictiva y proactiva.
Fitbit pasa a llamarse Google Health
El 19 de mayo, la app de Fitbit se transformará oficialmente en Google Health, convirtiéndose en el centro único para dispositivos Fitbit, Pixel Watch y Google Fit.
La nueva app gratuita tendrá cuatro pestañas principales:
Today (hoy): Panel diario con métricas clave, nutrición y recomendaciones.
Fitness: Biblioteca de entrenamientos, carga cardiovascular y planes semanales.
Sleep (sueño): Análisis de fases REM, regularidad y recuperación.
Health (salud): Datos crudos como frecuencia cardíaca, SpO2 y presión arterial. En EE. UU. permitirá sincronizar historiales médicos.
Google insiste en que los datos:
Se almacenarán localmente.
El usuario controlará el acceso de terceros.
No se usarán para publicidad.
Un entrenador personal impulsado por Gemini
El gran protagonista es el Google Health Coach, impulsado por Gemini y disponible con la suscripción Premium (10 $/mes).
A diferencia de chatbots genéricos, el coach:
Accede al historial de salud del usuario.
Ajusta entrenamientos según viajes, fatiga o lesiones.
Analiza sueño y tendencias cardíacas.
Puede registrar comidas a partir de fotos.
Google incluso probó el sistema con el jugador de la NBA Stephen Curry para el lanzamiento. Los suscriptores de Google AI Pro y Ultra lo recibirán gratis.
Fitbit Air, un wearable sin pantalla
El 26 de mayo llega el Fitbit Air, un rastreador minimalista de 100 $ diseñado para quienes no quieren smartwatch.
Características clave:
Solo 5,2 g (12 g con correa)
7 días de batería
Resistente al agua hasta 50 m
Carga rápida: un día de batería en 5 minutos
Sensores y funciones:
Ritmo cardíaco, HRV, temperatura cutánea y sueño
Detección de fibrilación auricular
Auto-detección de actividades (running, bici, remo)
Más de 140 actividades registrables desde la app
Habrá una edición especial de Stephen Curry por 130 $.
Cada compra incluye 3 meses de Premium.
El giro del sector wearable
Con este movimiento, Google ya no solo quiere recopilar datos, ahora quiere poder interpretarlos y actuar sobre ellos.
La apuesta combina hardware discreto con software conversacional inteligente para convertir la salud digital en algo mucho más activo y personalizado.
Google Chrome instala un modelo local de IA de 4GB, sin solicitar la aprobación del usuario
Polémica por privacidad, espacio y energía
El navegador Google vuelve a estar en el centro del debate sobre privacidad tras descubrirse que Google Chrome está descargando automáticamente un modelo de inteligencia artificial de 4 GB en las computadoras de los usuarios, sin notificar ni solicitar su consentimiento.
El hallazgo lo documentó el investigador de privacidad Alexander Hanff, quien detectó el comportamiento en instalaciones recientes del navegador.
¡Cómo ha cambiado Chrome!
Para entender la sorpresa de los usuarios:
Chrome 1.0 (2008): instalador de 8,4 MB
Chrome 2026: descarga silenciosa de 4 GB
Tras instalar o actualizar Chrome, aparece una carpeta oculta llamada:
OptGuideOnDeviceModel
Dentro se descarga un archivo enorme: weights.bin → contiene el modelo local Gemini Nano
Y lo más polémico:
Si lo borras → Chrome lo vuelve a descargar automáticamente.
Solo puede desactivarse con flags avanzados, políticas empresariales o desinstalando el navegador.
¿Para qué sirve realmente ese modelo?
Curiosamente, no es utilizado para la función principal de “AI Mode” ya que las consultas del modo IA siguen enviándose a la nube de Google.
El modelo local se usa para funciones “silenciosas”:
“Help me write” (asistente de redacción)
Resúmenes de páginas en el dispositivo
Detección avanzada de phishing
Funciones contextuales de seguridad
Requisitos para usarlo:
22 GB libres en disco
16 GB de RAM
CPU de 4 núcleos o GPU con >4 GB VRAM
El problema es que Google no informa que esos archivos se descargarán automáticamente.
Posibles problemas legales en Europa
El caso podría chocar con normativas como:
GDPR
Directiva ePrivacy (Artículo 5(3))
Estas leyes exigen consentimiento previo antes de almacenar datos o software en el dispositivo del usuario, salvo excepciones muy limitadas.
Un modelo de 4 GB descargado sin aviso podría no encajar en esas excepciones.
Un impacto ambiental sorprendente
También existe un coste ecológico enorme.
Estimación del investigador:
Si llega al 15 % de usuarios (~500 millones de equipos):
Significa la emisión de unas 30.000 toneladas de CO₂
El equivalente a las emisiones anuales de 6.500 coches
Y eso solo para la descarga inicial.
Chrome, un ejemplo del nuevo dilema de la IA
Este caso refleja un cambio importante. Antes, el software pedía permiso para instalarse. Ahora, los modelos de IA se integran silenciosamente en el sistema.
La carrera por integrar IA en todos los productos está acelerando la innovación, pero también está abriendo preguntas incómodas sobre la falta de control por parte del usuario, la transparencia y el costo oculto de la inteligencia artificial.
En una carta formal enviada a la dirección de Google, los empleados solicitaron el reconocimiento de Communication Workers Union y Unite the Union como representantes conjuntos. La iniciativa cuenta con el apoyo del 98 % de los miembros del CWU en DeepMind y aspira a representar al menos a 1.000 trabajadores.
La dirección de Google dispone ahora de 10 días para reconocer voluntariamente al sindicato antes de que comiencen procesos legales formales.
El detonante, los contratos militares y pérdida de control
La iniciativa sindical se intensificó tras el anuncio del Departamento de Defensa de los EE.UU. de que había firmado nuevos acuerdos con gigantes tecnológicos, incluyendo OpenAI y Nvidia, para permitir el uso de modelos de IA con fines gubernamentales “legales”.
Aunque los contratos excluyen vigilancia masiva doméstica (es decir de ciudadanos estadounidenses) o armas autónomas sin supervisión humana, existe una preocupación clave, a saber que las empresas no tienen derecho a vetar cómo se utiliza su tecnología.
Para muchos empleados de DeepMind, la mayoría de los cuales no son estadounidenses, esta falta de control supone una línea roja.
Para entender el fondo del problema, hay que recordar que DeepMind era una compañía británica, antes de su adquisición por parte de Google. La razón por la que la empresa estaba interesada en este laboratorio de investigación fue por el talento local. Posteriormente, cuando la administración Trump empezó a poner trabas a la inmigración legal a EE.UU., tener una empresa en Inglaterra fue un camino para atraer talento a Google, pero en Inglaterra, evitando los procesos migratorios complejos que ahora existen en EE.UU.
La raíz del problema es por lo tanto que esos empleados, que no son estadounidenses y que no viven en ese país, no comparten forzosamente la visión del mundo de los EE.UU. Esto muestra lo complicado que es para las multinacionales americanas trabajar con el gobierno de su país, sin causar el rechazo de sus empleados extranjeros.
Tensiones por contratos con Israel
El malestar también está vinculado al acuerdo de computación en la nube de 1.200 millones de dólares firmado en 2021 entre Google y el gobierno israelí. Informes recientes sugieren que el acceso de las Fuerzas de Defensa de Israel a herramientas de IA de Google se ha ampliado.
Los trabajadores sostienen que incluso usos administrativos podrían contribuir indirectamente a conflictos armados, lo que ha intensificado el debate interno sobre la responsabilidad ética de la IA.
Las demandas del sindicato a Deepmind
Los trabajadores han presentado una serie de exigencias claras:
Compromiso de no desarrollar tecnologías destinadas a vigilancia o daño humano (a nivel global).
Creación de un organismo independiente de supervisión ética.
Derecho a rechazar proyectos por motivos morales.
Negociación obligatoria sobre el impacto interno de la IA en empleo y carga laboral.
El movimiento forma parte de una ola más amplia de activismo laboral en Google. Semanas antes, cientos de empleados firmaron una carta abierta dirigida al CEO Sundar Pichai solicitando rechazar contratos militares clasificados.
Posible escalada global
Si Google no reconoce el sindicato, los trabajadores contemplan protestas presenciales y “huelgas de investigación”, que implicarían dejar de desarrollar mejoras en servicios clave como Gemini.
El resultado podría sentar un precedente decisivo sobre cómo los creadores de IA influyen en los límites éticos de sus propias tecnologías.
La IA impulsó un trimestre de beneficios récord para Google, algo que sorprendió a más de uno
Desafiando la narrativa del “fin de Google”
Cuando la IA generativa irrumpió en el mercado, muchos analistas predijeron el declive inevitable de Google. La narrativa era sencilla, los chatbots reemplazarían al buscador tradicional. Sin embargo, los resultados trimestrales publicados el 29 de abril de 2026 por Alphabet Inc. han desmentido por completo esa teoría.
La IA no solo no está erosionando el imperio de Google, sino que lo está fortaleciendo.
La búsqueda no murió, se reinventó
Lejos de canibalizar su negocio principal, la IA ha revitalizado el buscador de Google. Los ingresos del segmento “Search and other advertising” crecieron 19%, impulsados por volúmenes récord de consultas.
Los usuarios están adoptando funciones basadas en Gemini 3 como:
AI Mode, una experiencia de búsqueda completamente generativa
AI Overviews, resúmenes inteligentes integrados en resultados
El mayor temor de los inversores, la monetización de las búsquedas, también se disipó. Google logró integrar anuncios dentro de respuestas de IA manteniendo niveles de ingresos comparables a la publicidad tradicional.
Además, avances en hardware como los chips TPU 8t y 8i redujeron el coste de generar respuestas de IA en más de 30%, mientras la latencia de búsqueda cayó 35% en cinco años.
Google Cloud rompe expectativas
Aunque Search sigue siendo la base del negocio, Google Cloud fue la gran sorpresa del trimestre:
$20 mil millones en ingresos
+63% interanual
Crecimiento impulsado casi totalmente por IA empresarial
El CEO Sundar Pichai señaló que las soluciones de IA empresarial son ahora el principal motor de crecimiento del negocio cloud.
Datos clave:
Ingresos de productos de IA generativa: +800% interanual
Usuarios de Gemini Enterprise: +40% en un trimestre
Modelos procesan 16 mil millones de tokens por minuto
Backlog cloud supera $460 mil millones
La carrera por construir agentes de IA empresariales está asegurando la demanda a largo plazo.
Chrome, agentes y alianzas estratégicas
La estrategia de IA de Alphabet se extiende mucho más allá del buscador.
El navegador Google Chrome se está transformando en un “AI browser” con funciones como Auto Browse, que permite a Gemini navegar sitios web, completar formularios y realizar compras de forma autónoma.
El ecosistema de “Personal Intelligence” conecta:
Gmail
Calendar
YouTube
Photos
La app Gemini ya cuenta con 350 millones de suscriptores pagos y, aunque actualmente es libre de anuncios, el director comercial Philipp Schindler insinuó que los formatos publicitarios podrían trasladarse al chatbot en el futuro.
Alphabet también está ampliando su alcance mediante alianzas estratégicas con Meta Platforms y Palo Alto Networks, además de profundizar su colaboración con Apple Inc. para integrar IA en su ecosistema de dispositivos.
YouTube y Waymo mantienen el impulso
Mientras la IA domina los titulares, el resto del imperio Alphabet sigue creciendo.
YouTube
Más de 200 millones de horas diarias vistas en TV en EE. UU.
Más de 10 millones de canales publican Shorts cada día
YouTube Premium registró su mayor crecimiento desde 2018
Waymo
Expansión a seis nuevas ciudades en 2026
Más de 500,000 viajes autónomos semanales
Volumen duplicado en menos de un año
Mirando hacia adelante
La industria tecnológica está inmersa en una carrera de gasto sin precedentes: Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta invertirán más de $600 mil millones en centros de datos y chips este año.
Con la conferencia Google I/O del 19 de mayo en el horizonte, la narrativa ha cambiado. La ola de IA no solo no arrasó con Google, sino que elevó todo su ecosistema a nuevas alturas.
Amazon y Google están redefiniendo el mercado de chips de IA con la producción de chips propios
Los nuevos gigantes del silicio
La carrera por dominar la inteligencia artificial ha cambiado de terreno. Los grandes proveedores de nube ya no se conforman con comprar hardware a fabricantes tradicionales. Ahora desarrollan sus propios chips y los convierten en negocios multimillonarios. Tanto Amazon como Google confirmaron en sus resultados del primer trimestre de 2026 que sus iniciativas de silicio propio para IA han evolucionado de herramientas internas de ahorro a motores de ingresos.
El imperio de silicio para IA de 20 mil millones de dólares de Amazon
Para Amazon Web Services, el desarrollo de chips propios dejó de ser secundario. El CEO Andy Jassy reveló que el negocio de semiconductores de la compañía superó los 20 mil millones de dólares de ingresos anuales, con un crecimiento superior al 100 por ciento interanual.
Según la empresa, si su división de chips operara como negocio independiente y vendiera a terceros como otras compañías del sector, podría alcanzar un ritmo anual cercano a los 50 mil millones de dólares. Esto colocaría a Amazon entre los tres mayores negocios de chips para centros de datos del mundo.
El crecimiento está impulsado por el portafolio de hardware de AWS, que incluye procesadores Graviton, chips de entrenamiento Trainium y chips de seguridad Nitro. La demanda es enorme gracias a compromisos multianuales de grandes empresas tecnológicas.
OpenAI planea consumir cerca de dos gigavatios de capacidad Trainium desde 2027 para impulsar sus modelos avanzados, mientras Anthropic aseguró hasta cinco gigavatios de generaciones actuales y futuras. Uber también utiliza combinaciones de Graviton4 y Trainium3 en su plataforma.
El auge de la IA también está reactivando el uso de CPUs tradicionales. Meta Platforms desplegó decenas de millones de núcleos Graviton para cargas de trabajo de IA autónoma, aprovechando una ventaja de precio y rendimiento del 40 por ciento frente a procesadores x86.
La alta demanda ha generado escasez. Trainium2 está prácticamente agotado, Trainium3 ya está casi totalmente reservado y gran parte de Trainium4 tiene pedidos confirmados, pese a estar a más de 18 meses de disponibilidad general.
Google también lleva el hardware para IA directamente a los clientes
Mientras Amazon asegura contratos de capacidad en la nube, Google adopta una estrategia distinta. El CEO Sundar Pichai anunció que Google Cloud comenzará a entregar sus unidades Tensor Processing Units a clientes seleccionados para uso en centros de datos propios.
Este movimiento marca un cambio estratégico importante. La demanda de laboratorios de IA, firmas financieras y aplicaciones de computación de alto rendimiento impulsó la decisión de vender hardware directamente. Además, los clientes han mostrado gran interés en las ofertas de GPU de la compañía.
Google se adelanta así a AWS en la venta directa de chips a terceros. Sin embargo, la directora financiera Anat Ashkenazi advirtió que el impacto financiero relevante llegará principalmente en 2027. También señaló que los ingresos por hardware variarán según los calendarios de envío.
Para Google, la venta directa de TPUs es una apuesta estratégica. Los ingresos ayudarán a financiar la investigación y desarrollo de nuevas generaciones de chips y a generar economías de escala que reduzcan los costos de fabricación.
Un mercado con espacio para múltiples estrategias
Los anuncios simultáneos de Amazon y Google reflejan una industria operando al límite de su capacidad. La demanda de potencia de cómputo para IA es tan grande que permite múltiples estrategias de negocio.
Amazon apuesta por alquilar capacidad masiva en la nube, mientras Google vende chips físicos para centros de datos. Lo que queda claro es que el futuro de la inteligencia artificial se construye sobre silicio personalizado y que los gigantes de la nube ya lideran esta nueva etapa del sector tecnológico.
La UE exige que Android se abra a asistentes de IA rivales, como ya lo hace Apple
La Comisión Europea vuelve a las andadas
La Comisión Europea ha lanzado un ultimátum a Google bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA). Ahora dice que Android deberá permitir que asistentes de inteligencia artificial rivales tengan el mismo nivel de integración profunda que Gemini.
La medida podría cambiar radicalmente cómo los usuarios europeos interactúan con sus teléfonos.
El problema es el monopolio del asistente en Android
Hoy en día, el asistente de Google está integrado profundamente en Android:
Puede leer contenido en pantalla
Acceder a mensajes y correos
Ejecutar comandos del sistema
Otros asistentes como los de OpenAI, Anthropic, Perplexity y Mistral existen en Android, pero funcionan solo como apps independientes sin acceso al sistema.
La UE quiere igualar el terreno de juego.
Lo que propone la Comisión
Las medidas obligarían a Google a permitir:
La integración profunda del sistema para asistentes rivales
El acceso a funciones clave del teléfono
La activación por palabra clave personalizada
Ejemplos: “Hey ChatGPT” o “Hey Claude”
Según la vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera, el objetivo es dar más libertad de elección a los usuarios y fomentar la competencia.
La respuesta de Google
Google considera la medida una intervención excesiva.
Su principal argumento: la seguridad y la privacidad.
La empresa sostiene que:
Muchas funciones del asistente se procesan localmente en el dispositivo
Compartir permisos de nivel sistema con terceros podría:
aumentar costes
debilitar la seguridad
exponer datos sensibles
La asesora legal Clare Kelly advirtió que la medida podría obligar a compartir acceso a hardware y permisos críticos. Claro que eso no parece ser un gran problema, ya que es la estrategia que ha estado impulsando Apple en sus smartphones.
Un conflicto regulatorio más amplio
El enfrentamiento se enmarca en la tensión continua entre la Unión Europea y la Silicon Valley.
En Bruselas ya han presionado a Apple por temas similares, y figuras estadounidenses como Donald Trump han criticado estas regulaciones.
Google podría enfrentar multas de hasta el 10% de sus ingresos globales si no cumple.
Si la UE logra imponer estos cambios, el impacto podría extenderse a toda la industria móvil, redefiniendo el equilibrio entre competencia, seguridad y control del ecosistema.
El nuevo contrato firmado entre Google y el Pentágono amenaza con hacer estallar una rebelión interna
El acuerdo con el Departamento de Defensa
Google firmó discretamente un acuerdo clasificado con el Pentagon que permite usar sus modelos de IA, incluyendo por supuesto a Gemini, para “cualquier propósito gubernamental legal”.
Según The Information, estos son los puntos clave del contrato:
Amplía contratos previos para incluir operaciones militares e inteligencia altamente clasificadas.
Prohíbe el uso en vigilancia masiva doméstica o armas autónomas sin supervisión humana, pero:
El gobierno tiene la última palabra sobre cómo usar la IA.
Google debe ajustar filtros y medidas de seguridad si el gobierno lo solicita.
En la práctica, el control de las medidas de seguridad que incorpora el modelo pasa del sector tecnológico al gobierno.
Google defendió el acuerdo afirmando que apoya la seguridad nacional.
Rebelión interna de empleados
Casi 600 empleados, incluyendo personal de Google DeepMind, firmaron una petición dirigida al CEO Sundar Pichaipara rechazar trabajos clasificados.
Principales preocupaciones:
Falta de transparencia sobre cómo se usa la IA.
Riesgo de complicidad en:
Armas autónomas
Vigilancia masiva
Daños a libertades civiles
Los trabajadores argumentan que aceptar contratos secretos impide garantizar un uso ético.
Un giro respecto al pasado
La situación recuerda a 2018, cuando muchos empleados de la empresa protestaron contra el Project Maven del Pentágono. Tras miles de firmas, Google dejó expirar ese contrato y creó principios éticos estrictos para IA.
Pero en 2025 la empresa relajó esas normas, eliminando prohibiciones explícitas sobre armas y vigilancia. Ese cambio abrió las puertas al acuerdo actual.
La carrera geopolítica de la IA
El contexto es una competencia global intensa:
El gobierno de Donald Trump relajó algunas regulaciones en EE.UU. para mantener la ventaja tecnológica frente a China.
El Pentágono presiona a las empresas tecnológicas para que colaboren.
Ejemplo clave:
Anthropic fue vetada tras negarse a eliminar restricciones contra uso militar.
Otras empresas ya tienen acuerdos clasificados:
OpenAI
xAI
Microsoft
Amazon
Conclusión
El acuerdo asegura a Google un lugar clave en el lucrativo sector militar, pero ha reabierto un conflicto interno profundo sobre los límites éticos de la IA y su uso tanto en la guerra como en la vigilancia de las personas.
Para poder seguir creciendo, OpenAI abandona la exclusividad con Microsoft
Una nueva era para la IA de OpenAI
El 27 de abril de 2026, Microsoft y OpenAI anunciaron una reestructuración histórica de su alianza. Se acabó la exclusividad que definía su colaboración desde hace años. Aunque ambas empresas hablan de “claridad a largo plazo”, el cambio llega en medio de presiones legales, tensiones estratégicas y la rápida evolución del mercado de cloud.
Fin del monopolio de Azure
El cambio más importante es que OpenAI ya no estará atado exclusivamente a la nube de Microsoft.
Sus modelos podrán desplegarse en múltiples plataformas:
Amazon Web Services
Google Cloud
Oracle
Aun así, Azure seguirá siendo el socio cloud principal, lo que significa que los nuevos modelos llegarán primero ahí.
Cambios financieros y de licencias
El nuevo acuerdo redefine profundamente la relación económica:
Microsoft mantiene su licencia para ofrecer los modelos hasta de OpenAI hasta 2032, pero ahora ya no no es exclusiva.
Microsoft ya no compartirá ingresos por productos que revenda.
OpenAI seguirá pagando a Microsoft hasta 2030, pero con un tope global.
Esto transforma la alianza de una relación casi simbiótica a una colaboración flexible.
El factor legal del juicio de Elon Musk
El anuncio coincidió con el inicio del juicio impulsado por Elon Musk contra Sam Altman.
Uno de los argumentos clave de Musk es que OpenAI había abandonado su misión original al quedar bajo la influencia de Microsoft. Al eliminar la exclusividad justo antes del juicio, ambas compañías debilitan esa acusación y protegen al CEO de Microsoft, Satya Nadella, de posibles señalamientos.
Tensiones internas y competencia creciente
Detrás del anuncio hay fricciones reales:
Microsoft habría considerado acciones legales por acuerdos de OpenAI con AWS.
La compañía de Redmond empezó a construir modelos propios en 2026.
Mustafa Suleyman, ex-fundador de DeepMind, fue contratado por Microsoft para liderar una nueva estrategia de IA interna.
La señal es clara, Microsoft quiere mantener su independencia en cuestión de IA.
No es un divorcio, es “desacoplamiento pragmático”
La relación no termina:
Microsoft sigue siendo accionista importante.
Azure sigue siendo el proveedor de infraestructura clave.
OpenAI gana libertad para expandirse globalmente.
En plena carrera hacia la inteligencia artificial general, ambas empresas buscan lo mismo, mayor flexibilidad para competir y dominar por su cuenta.
Google anunció en su evento Cloud Next, la 8ª generación de sus procesadores TPU para IA
Los Tensor Processing Units (TPU), una gran ventaja competitiva
Mientras nombres como OpenAI y Nvidia suelen dominar la conversación sobre IA, Google acaba de mostrar su arma secreta, un ecosistema de hardware totalmente integrado y diseñado específicamente para la era de los agentes de IA.
We’re introducing our eighth generation of TPUs. This time, we’re taking a dual chip approach: TPU 8t, optimized for training, and TPU 8i, optimized for inference.
💪TPU 8t achieves nearly three times the compute performance per pod over our previous generation, Ironwood. ⚡TPU… pic.twitter.com/SdVGBCjd4V
Durante años, Google buscó un acelerador “todo en uno”. Ahora adopta un enfoque dual:
TPU 8t para entrenamiento masivo de modelos
TPU 8i para inferencia y ejecución de tareas
Esta división refleja cómo está cambiando la IA. Ahora ya no solo genera texto, ahora razona, ejecuta tareas y trabaja en ciclos continuos.
También hay otro cambio importante. Google abandona los CPUs x86 y usa sus Axion CPUs basadas en Arm, optimizando todo el sistema de extremo a extremo. Esto confirma que los procesadores x86 son cada vez menos relevantes.
TPU 8t: la fábrica de modelos gigantes
El TPU 8t, co-diseñado con Broadcom, está pensado para reducir el tiempo de entrenamiento de modelos de IA gigantescos de meses a semanas.
Puntos clave:
Superpod escalable hasta 9,600 chips
Conectados mediante switches ópticos (OCS)
Red Virgo Network
121 ExaFlops de potencia
2 petabytes de memoria compartida
Escalamiento potencial a 1 millón de chips
Google introduce además el concepto de “goodput” del 97%, que mide cuánto tiempo el sistema realmente entrena sin interrupciones. Esto es importante porque en clusters gigantes, cada fallo puede costar días de trabajo.
TPU 8i: el motor de razonamiento
La inferencia moderna no está limitada por el poder de cómputo, sino por memoria. El TPU 8i ataca ese cuello de botella.
Características clave:
288 GB de HBM
384 MB de SRAM on-chip (3× más que antes)
Diseñado para modelos Mixture-of-Experts
Nuevo motor CAE, con hasta 5× menos latencia
Red Boardfly, reduce saltos entre chips en más del 50%
Esto se traduce en 80% mejor rendimiento por dólar, lo que permite servir casi el doble de usuarios al mismo coste.
Google ya controla el stack completo
Google controla toda la cadena:
CPU (Axion)
Acelerador (TPU)
Software (JAX, PyTorch)
Infraestructura y centros de datos
Refrigeración líquida de cuarta generación
Esto permite duplicar la eficiencia energética frente a la generación anterior.
Incluso Elon Musk comentó que los TPUs están “subestimados”, un reconocimiento notable frente al dominio de Nvidia.
Quién ya apuesta por estas TPUs
Adopción temprana destacada:
Citadel Securities, ya usa el hardware
Anthropic, planea usar hasta 1 millón de chips en 2027
Rumores apuntan a que Apple podría apoyarse en esta infraestructura para futuras funciones de IA
Con TPUs separadas para crear y ejecutar IA, Google no solo compite en la carrera de la IA, sino que está intentando redefinir la infraestructura sobre la que se construirá toda la próxima generación de modelos y agentes inteligentes.
Google Chrome no protege a sus usuarios de ser rastreados
La plaga del Device Fingerprinting
Google promociona su navegador Chrome destacando sus funciones de seguridad superiores, pero si miras bajo el capó, surge una realidad inquietante y desconocida por la mayoría de los usuarios. El navegador que probablemente usas ahora mismo, te está traicionando.
No hablamos de vulnerabilidades teóricas de papers académicos. Hablamos de rastreo real, en producción, desplegado en millones de sitios web para identificarte sin tu conocimiento ni consentimiento. Esto significa que los sitios web son capaces de reconocer un visitante en cuanto llega y crear un historial de visitas, sin necesidad de que se registre.
Para luchar contra este fenómeno es importante que los usuarios tomen conciencia de lo que está pasando y entiendan cómo nos rastrean, perfilan y explotan.
El auge del fingerprinting del navegador
Hace aproximadamente una década, cuando los navegadores centrados en la privacidad empezaron a bloquear eficazmente las cookies de terceros, la industria publicitaria giró hacia algo mucho más insidioso, el fingerprinting del navegador.
Cada vez que visitas un sitio, dejas una huella digital compuesta por datos técnicos como:
El sistema operativo que usas
La resolución de la pantalla de tu dispositivo
Las fuentes tipográficas que tienes instaladas
Capacidades del hardware que manejas
Dirección IP
Tipo de navegador
CPU y GPU
Zona horaria
Incluso el nivel de batería
Etc.
Una vez combinados, estos datos crean un identificador único.
Un estudio de 2021 encontró técnicas de fingerprinting en más del 10% de los 100,000 sitios más visitados. Peor aún, una investigación publicada en Nature reveló que conocer solo los cuatro sitios web que visitas con mayor frecuencia bastaba para identificar al 95% de las personas.
Las consecuencias son enormes. Estas técnicas no solo venden calzado deportivo. Un informe de Citizen Lab reveló que los datos de vigilancia publicitaria se venden a gobiernos y fuerzas de seguridad en todo el mundo.
El fracaso del Privacy Sandbox
En 2019, Google reconoció el problema y declaró que el fingerprinting “socava la elección del usuario”. Anunció el Privacy Sandbox, prometiendo mejorar radicalmente la privacidad y dificultar el fingerprinting.
Pero tras seis años de presión de la industria y tropiezos:
En 2024 Google cambió su postura, el fingerprinting sería aceptable “si se divulga”.
En abril de 2025, Privacy Sandbox fue cancelado sin lanzar ninguna mitigación real.
La eliminación de cookies de terceros también fue abandonada.
Hoy:
Brave usa “farbling” para confundir rastreadores.
Firefox tiene privacy.resistFingerprinting.
Safari ofrece Advanced Tracking and Fingerprinting Protection
Chrome no tiene nada equivalente.
El arsenal del fingerprinting
Existen al menos 30 técnicas activas de fingerprinting que funcionan en Chrome hoy.
Canvas y hardware fingerprinting
Presente en ~12.7% de los 20,000 sitios principales.
Los sitios dibujan gráficos invisibles en tu pantalla. Las diferencias en GPU, sistema operativo y renderizado crean una imagen única que luego se convierte en hash.
Otros métodos:
WebGL / WebGPU para identificar tu tarjeta gráfica exacta
Web Audio API que permite crear una huella acústica única
Chrome no mitiga ninguna de estas técnicas.
Filtraciones del sistema
Los rastreadores también examinan tu entorno:
Renderizado de emojis (revela sistema operativo)
Layout del teclado (QWERTY, AZERTY, etc.)
Filtraciones de IP vía WebRTC
Safari y Firefox bloquean varias de estas APIs. Chrome no.
Los mecanismos que te siguen por toda la web
Aunque el fingerprinting identifica tu dispositivo, otros sistemas garantizan que te sigan entre sitios.
CNAME Cloaking
Una técnica extremadamente engañosa:
El rastreador se disfraza como subdominio del sitio.
Evita bloqueadores de anuncios y cookies de terceros.
Chrome es el único navegador principal que no lo bloquea ni permite detectarlo fácilmente con extensiones.
Bounce tracking y link decoration
Ejemplos:
Redirecciones invisibles antes de llegar al sitio final.
URLs con identificadores como fbclid o gclid.
Estos ID se guardan y vinculan tu identidad entre sitios.
Supercookies sin estado
Uso de encabezados de caché (ETag) para almacenar un ID único sin cookies ni JavaScript.
¿Cómo detectar a los que nos rastrean?
Aunque Chrome no protege, los desarrolladores pueden construir herramientas de detección usando extensiones Manifest V3.
Una arquitectura eficaz incluye:
Content scripts en el contexto principal
Interceptar APIs como Canvas.toDataURL
Registrar intentos de fingerprinting
Inyectar ruido para romper el rastreo
Chrome DevTools Protocol
Acceso a iframes y Web Workers
Observación de red
Monitorizar cabeceras y scripts de tracking
Bloquear scripts conocidos
APIs de cookies
Seguimiento completo de cookies entre sitios
Esto está bien, pero lo mejor es presionar a Google evitando usar su navegador. Ese es el único tipo de presión que realmente funciona.
Conclusión
Tres hechos son innegables:
Chrome ofrece casi cero defensas nativas contra fingerprinting.
Técnicas como CNAME cloaking siguen sin mitigación.
Google prometió una revolución de privacidad durante seis años y luego la abandonó.
Estas técnicas no son teóricas, se aplican a miles de millones de personas cada día.
Comprender esta realidad es únicamente el primer paso. No debemos aceptar que la vigilancia masiva sea simplemente “la forma en la que funciona la web”.