
Si el rápido avance de la inteligencia artificial te provoca una creciente ansiedad existencial, no estás solo. El cineasta Daniel Roher, ganador del Oscar por Navalny, confiesa que sintió exactamente eso mientras esperaba el nacimiento de su primer hijo. Ese temor lo llevó a investigar a fondo la industria de la IA y a crear The AI Doc: Or How I Became an Apocaloptimist, documental que llegó a los cines el 27 de marzo.
Codirigida junto a Charlie Tyrell, la película se presenta como una “primera cita” cinematográfica con la inteligencia artificial, una exploración de sus promesas utópicas, sus riesgos apocalípticos y las peculiares personalidades que la están construyendo.
Acceso directo a los líderes de la IA
Roher logró un nivel de acceso poco común a los arquitectos del futuro automatizado. El documental incluye entrevistas con figuras clave como Sam Altman, Dario Amodei y Demis Hassabis. También fueron invitados Mark Zuckerberg y Elon Musk, aunque ambos rechazaron participar.
Sin embargo, las respuestas de los ejecutivos ofrecen más inquietud que tranquilidad. En uno de los momentos más impactantes, Roher pregunta a Altman por qué el público debería confiar en él para guiar el desarrollo de la IA. Su respuesta, “No deberían”.
Fuera de cámara, el director es aún más crítico con la élite tecnológica, a la que describe como desconectada de la realidad cotidiana y motivada por el enorme potencial económico de la IA.
El lado oscuro de la carrera por la IA
La película no evita los riesgos. Uno de los testimonios más contundentes llega por parte de Tristan Harris, cofundador del Center for Humane Technology, quien afirma que conoce investigadores de riesgos de IA que temen que sus hijos no lleguen a la adolescencia.
Aun así, el documental evita caer en el fatalismo. Visualmente apuesta por una estética humana y colorida con ilustraciones y stop-motion, influenciada por el productor Daniel Kwan, conocido por Everything Everywhere All at Once (Todo en todas partes al mismo tiempo en México).
“Apocaloptimismo”: ni utopía ni desastre
El concepto central del filme es el “apocaloptimismo”, término creado por Roher para rechazar la falsa dicotomía entre el catastrofismo y el optimismo tecnológico ciego. Aunque el director ha criticado públicamente la economía de la IA, la película deja espacio para la esperanza mediante la acción colectiva.
El documental concluye con un llamado a la participación ciudadana: presionar a gobiernos y empresas para garantizar que la IA evolucione de forma segura y responsable.
En última instancia, The AI Doc plantea la idea de que si ni siquiera sus creadores comprenden completamente las herramientas que han puesto en marcha, la sociedad ya no puede permitirse ser un pasajero pasivo. Es momento de involucrarse.

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