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Los empleados de DeepMind se sindicalizan por los contratos militares de IA


Los empleados de DeepMind se sindicalizan debido a preocupaciones éticas
Los empleados de DeepMind se sindicalizan debido a preocupaciones éticas

Preocupados por cuestiones éticas

Una creciente tormenta ética dentro del principal laboratorio de inteligencia artificial de Google ha desembocado en un movimiento histórico. Trabajadores de Google DeepMind en Londres han votado mayoritariamente a favor de sindicalizarse, impulsados por la preocupación ante los contratos militares de la compañía con el Departamento de Defensa de EE. UU. y el gobierno israelí.

En una carta formal enviada a la dirección de Google, los empleados solicitaron el reconocimiento de Communication Workers Union y Unite the Union como representantes conjuntos. La iniciativa cuenta con el apoyo del 98 % de los miembros del CWU en DeepMind y aspira a representar al menos a 1.000 trabajadores.

La dirección de Google dispone ahora de 10 días para reconocer voluntariamente al sindicato antes de que comiencen procesos legales formales.


El detonante, los contratos militares y pérdida de control

La iniciativa sindical se intensificó tras el anuncio del Departamento de Defensa de los EE.UU. de que había firmado nuevos acuerdos con gigantes tecnológicos, incluyendo OpenAI y Nvidia, para permitir el uso de modelos de IA con fines gubernamentales “legales”.

Aunque los contratos excluyen vigilancia masiva doméstica (es decir de ciudadanos estadounidenses) o armas autónomas sin supervisión humana, existe una preocupación clave, a saber que las empresas no tienen derecho a vetar cómo se utiliza su tecnología.

Para muchos empleados de DeepMind, la mayoría de los cuales no son estadounidenses, esta falta de control supone una línea roja.

Para entender el fondo del problema, hay que recordar que DeepMind era una compañía británica, antes de su adquisición por parte de Google. La razón por la que la empresa estaba interesada en este laboratorio de investigación fue por el talento local. Posteriormente, cuando la administración Trump empezó a poner trabas a la inmigración legal a EE.UU., tener una empresa en Inglaterra fue un camino para atraer talento a Google, pero en Inglaterra, evitando los procesos migratorios complejos que ahora existen en EE.UU.

La raíz del problema es por lo tanto que esos empleados, que no son estadounidenses y que no viven en ese país, no comparten forzosamente la visión del mundo de los EE.UU. Esto muestra lo complicado que es para las multinacionales americanas trabajar con el gobierno de su país, sin causar el rechazo de sus empleados extranjeros.


Tensiones por contratos con Israel

El malestar también está vinculado al acuerdo de computación en la nube de 1.200 millones de dólares firmado en 2021 entre Google y el gobierno israelí. Informes recientes sugieren que el acceso de las Fuerzas de Defensa de Israel a herramientas de IA de Google se ha ampliado.

Los trabajadores sostienen que incluso usos administrativos podrían contribuir indirectamente a conflictos armados, lo que ha intensificado el debate interno sobre la responsabilidad ética de la IA.


Las demandas del sindicato a Deepmind

Los trabajadores han presentado una serie de exigencias claras:

  • Compromiso de no desarrollar tecnologías destinadas a vigilancia o daño humano (a nivel global).
  • Creación de un organismo independiente de supervisión ética.
  • Derecho a rechazar proyectos por motivos morales.
  • Negociación obligatoria sobre el impacto interno de la IA en empleo y carga laboral.

El movimiento forma parte de una ola más amplia de activismo laboral en Google. Semanas antes, cientos de empleados firmaron una carta abierta dirigida al CEO Sundar Pichai solicitando rechazar contratos militares clasificados.


Posible escalada global

Si Google no reconoce el sindicato, los trabajadores contemplan protestas presenciales y “huelgas de investigación”, que implicarían dejar de desarrollar mejoras en servicios clave como Gemini.

El resultado podría sentar un precedente decisivo sobre cómo los creadores de IA influyen en los límites éticos de sus propias tecnologías.

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