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Francia apuesta por la soberanía digital y dice adiós a Windows

La actitud del gobierno de Trump con Europa está impulsando la adopción de Linux
La actitud del gobierno de Trump con Europa está impulsando la adopción de Linux

El gobierno reemplazará Windows por Linux

Francia ha iniciado un ambicioso movimiento para recuperar el control de su infraestructura tecnológica. Los recientes conflictos entre EE.UU. y Europa (así como con la OTAN) han creado preocupación acerca de la confiabilidad del socio tradicional del viejo continente. Por eso, bajo la bandera de la “soberanía digital”, los organismos administrativos del país se preparan para abandonar Windows y migrar hacia sistemas operativos GNU/Linux, con el objetivo de reducir la dependencia de tecnologías estadounidenses y fortalecer un ecosistema digital europeo.


El plan para romper la dependencia tecnológica

La iniciativa está liderada por la Dirección Interministerial de Asuntos Digitales de Francia (DINUM), que anunció durante un reciente seminario gubernamental su intención de eliminar los escritorios con Windows dentro de la administración pública.

El mensaje del gobierno es claro y contundente:

“El Estado ya no puede limitarse a reconocer su dependencia, debe liberarse de ella”.

El proyecto no se limita al sistema operativo. Francia también trabaja en Visio, una plataforma de videoconferencias soberana que busca reemplazar herramientas como:

  • Zoom
  • Microsoft Teams
  • Cisco Webex
  • Google Meet

No es la primera vez que Francia usa Linux

El país ya tiene experiencia en el uso de software libre dentro del sector público. Hace más de dos décadas, algunas dependencias, como la gendarmería, adoptaron derivados de Ubuntu para sus operaciones diarias.

Este nuevo impulso recuerda al histórico Plan Calcul, el ambicioso programa tecnológico del siglo XX que buscó crear una industria informática francesa independiente para sectores estratégicos como el de la defensa o el de la energía nuclear.


Tres pilares del nuevo plan digital

El gobierno ha definido una estrategia que se puede resumir en tres puntos:

1) Adopción obligatoria de alternativas no estadounidenses

Todos los ministerios deberán diseñar planes para sustituir tecnología americana en áreas como:

  • Sistemas operativos
  • Herramientas de colaboración
  • IA
  • Bases de datos
  • Virtualización
  • Redes

Esto abre la puerta a proveedores europeos como:

  • SAP
  • MariaDB
  • Vates (virtualización)
  • Nokia
  • Ericsson

2) Cambios en compras gubernamentales

El departamento estatal de adquisiciones definirá un calendario para eliminar gradualmente la dependencia tecnológica en contratos públicos.

3) Impulso a la industria privada

Se celebrarán “encuentros industriales digitales” en junio de 2026 para alinear al sector privado con esta estrategia.


¿Puede existir una soberanía digital real?

El plan también enfrenta críticas por sus contradicciones.

Aunque Linux es software libre, gran parte de su desarrollo está impulsado por empresas estadounidenses como:

  • Meta
  • Intel
  • Red Hat (IBM)
  • Google
  • AMD

Además, algunos señalan que el hardware seguirá dependiendo de chips diseñados en EE. UU. y fabricados en Asia, lo que limita cualquier independencia total.

Sin embargo, siguen existiendo alternativas. ARM, por ejemplo, es una empresa basada en Inglaterra. Además, están también los procesadores RISC-V que están surgiendo como una alternativa real y más abierta.

Lo que está haciendo Francia, tiene su lógica. Empezar por eliminar el software propietario estadounidense. El software abierto europeo se puede luego migrar más fácilmente a distintas arquitecturas de hardware.


Un cambio ideológico con impacto global

Aún con estos retos, el abandono de Windows marca un giro significativo en la política tecnológica francesa. El país apuesta por el software libre, la industria europea y una menor dependencia externa.

Si logrará replicar el espíritu del Plan Calcul en un mundo hiperconectado sigue siendo una incógnita. Lo que sí es seguro es que Trump ha logrado poner en marcha la carrera por la soberanía digital en Europa.

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