
OpenAI aprovechó la oportunidad
Dicen que «A río revuelto, ganancia de pescadores». Eso es lo que debe haber pensado Sam Altman, durante la muy pública pelea entre el gobierno de EEUU y Anthropic.
Después de que Donald Trump prohibiera el uso de Anthropic en dependencias públicas así como a sus proveedores de defensa, OpenAI anuncio haber firmado un contrato para proveer sus modelos al Departamento de la Defensa de EEUU (o al Departamento de Guerra como le gusta llamarlo al presidente).
A efectos prácticos, esto significa que OpenAI reemplazará a Anthropic como proveedor del gobierno norteamericano, al menos en todo lo que tiene que ver con Defensa e Inteligencia.
En su mensaje, Sam Altman afirma que entre sus principios están la prohibición de la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses (de los demás no dice nada) y que el uso de la fuerza debe quedar en manos de humanos, cosa que habría aceptado respetar el gobierno. Sin embargo, ese debate fue justamente el que provocó la rescisión del contrato de Anthropic, por lo que esta declaración simplemente no es creíble. De hecho, los internautas reaccionaron rápidamente a las declaraciones del CEO de OpenAI señalando que representantes del gobierno habían señalado que podrían usar los servicios de la compañía podrían usarse sin restricciones para cualquier objetivo legal.
En resumen, el comunicado parece haber intentado por un lado celebrar una victoria comercial y por otro buscar reconciliarse con el público, que claramente estaba mayoritariamente apoyando a Anthropic. Este segundo objetivo no parece haber funcionado.
Una victoria para Sam Altman, cuando más la necesitaba
La firma de este contrato llega en un momento complicado para OpenAI, que a pesar de seguir creciendo, se estaba viendo superada tanto por Google en el mercado de consumo como por Anthropic entre los desarrolladores.

