
La Guerra Fría de la IA se intensifica
La rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China acaba de escalar un nivel. El gobierno chino ordenó cancelar la adquisición de la startup de IA Manus por 2.000 millones de dólares por parte de Meta, una decisión que refleja el creciente control estatal sobre el sector tecnológico nacional.
El objetivo de Meta, la “superinteligencia”
Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, llevaba años invirtiendo miles de millones en IA. La compra de Manus, una startup fundada en Pekín pero con sede en Singapur, se veía como lo que permitiría a la compañía de Mark Zuckerberg dar un gran salto hacia los agentes autónomos de IA.
Manus desarrolla sistemas capaces de ejecutar tareas complejas de forma independiente:
- Atención al cliente automatizada
- Elaboración de presentaciones
- Investigación y flujos de trabajo sin intervención humana
La empresa había sido descrita por medios chinos como el “próximo DeepSeek”, lo que hacía la adquisición especialmente estratégica.
Señales de alarma y restricciones de viaje
Las tensiones empezaron en marzo de 2026:
- Los directivos de Manus fueron convocados a Pekín.
- Tras la reunión, se les prohibió salir del país.
- Se inició una revisión regulatoria del acuerdo.
Finalmente, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China anunció su oposición total, ordenando cancelar la operación y prohibiendo la inversión extranjera en el proyecto.
Soberanía tecnológica
China rara vez fuerza la cancelación de acuerdos ya firmados, por lo que esta intervención envía un mensaje contundente:
- Mayor control estatal sobre startups de IA.
- Advertencias a empresas tecnológicas para evitar financiación estadounidense sin aprobación previa.
- Protección del talento y la propiedad intelectual nacional.
La decisión llega en un momento diplomático delicado, con una cumbre prevista entre Donald Trump y Xi Jinping el próximo 14 de mayo.
Consecuencias globales, más allá de Meta
El bloqueo del acuerdo no es un caso aislado, simboliza una nueva etapa donde la IA se convierte en infraestructura estratégica nacional.
Para Silicon Valley, el mensaje de China es que la carrera por la inteligencia artificial ya no es solo tecnológica o económica, ahora es profundamente geopolítica.
