
Así está transformando la IA a la consultoría global
Adoptar la IA o quedarse fuera. Ese es el mensaje contundente que ha lanzado PwC (PricewaterhouseCoopers) a su plantilla mientras redefine por completo su modelo de negocio, precios y estrategia de talento en plena revolución tecnológica.
PwC impone una cultura “AI-first”
Paul Griggs, CEO de PwC en Estados Unidos, ha sido claro: no hay espacio para escépticos de la inteligencia artificial dentro de la firma. Los empleados, especialmente en puestos senior, deben adoptar una mentalidad “AI-first” o arriesgarse a ser reemplazados.
Según Griggs, nadie tiene “pase libre” en esta transformación. Aquellos que crean que pueden ignorar la adopción de la Inteligencia Artificial probablemente no permanecerán mucho tiempo en la empresa.
¿El fin de la facturación por horas?
El sector de la consultoría está en primera línea del impacto de la inteligencia artificial, debido a su capacidad para automatizar tareas complejas como contabilidad, análisis de datos e investigación.
Para adaptarse, PwC está abandonando progresivamente su modelo tradicional de facturación por horas, utilizado por décadas, y migrando hacia un enfoque más moderno:
- Servicios por suscripción basados en IA
- Plataformas automatizadas sin intervención humana directa
- Modelos de precio “en base a resultados” (outcomes pricing)
El eje de este cambio es “PwC One”, una plataforma de inteligencia artificial que ofrece múltiples servicios automatizados, incluyendo herramientas capaces de detectar anomalías en datos empresariales, como informes de sostenibilidad.
Cambio radical en el talento
La transformación tecnológica también está redefiniendo el perfil de los empleados que PwC busca contratar.
Aunque la firma sigue incorporando talento, la prioridad ha cambiado:
- Más ingenieros y especialistas en datos
- Menos contadores y consultores tradicionales
Este giro estratégico llega tras un importante ajuste laboral: PwC recortó 5,600 puestos el año pasado, situando su plantilla global en cerca de 365,000 empleados.
El auge de la consultoría impulsada por IA
A pesar de los cambios internos, el sector vive un boom. En 2025, la consultoría global creció un 5.5%, el doble que el año anterior, impulsada por la demanda de empresas que buscan implementar inteligencia artificial.
Firmas como PwC, Accenture, IBM y McKinsey están capitalizando esta tendencia, posicionándose como socios clave en la transformación digital de sus clientes.
La paradoja de la inteligencia artificial
Sin embargo, existe una contradicción importante, los resultados reales de la IA hasta ahora no están cumpliendo las expectativas.
Estudios recientes muestran que:
- Más del 50% de las empresas no han visto beneficios tangibles de la IA
- Solo 1 de cada 5 organizaciones logra aumentar ingresos gracias a estas tecnologías
Incluso informes de firmas como Deloitte apuntan a una brecha significativa entre expectativas y resultados.
¿Qué está fallando?
Expertos señalan varias razones detrás de este bajo rendimiento:
- Falta de formación adecuada para empleados
- Problemas de gobernanza en proyectos de IA
- Expectativas poco realistas sobre el impacto inmediato
Además, los analistas advierten que implementar herramientas de IA no transforma automáticamente la forma de trabajar. Es necesario acompañar estos cambios con estrategias tecnológicas, organizativas y culturales bien diseñadas.
Presión desde la dirección
Aun así, las grandes consultoras están endureciendo su postura. Empresas como Accenture ya exigen a sus empleados demostrar un uso constante de herramientas de IA para poder acceder a promociones.
Esta presión responde a una realidad: las compañías han invertido miles de millones en inteligencia artificial y necesitan justificar ese gasto con resultados concretos.
El problema de fondo es que si los empleados empiezan a dar la IA para ser más productivos pero no saben qué hacer con el tiempo que han ahorrado, la productividad no aumentará. Es responsabilidad de los gerentes asegurarse de que ese tiempo libre se usa para generar más valor para la empresa.
La IA, un futuro inevitable (pero incierto)
El mensaje desde la alta dirección es claro: la automatización es el futuro, y resistirse no es una opción.
Sin embargo, la verdadera incógnita es si esta adopción forzada logrará generar el valor prometido o si las empresas deberán replantear su estrategia antes de que la brecha entre expectativas y resultados siga creciendo.
