
Una apuesta muy arriesgada
Un terremoto está sacudiendo a Oracle. Mientras la empresa presume una cartera de pedidos superior a 530.000 millones de dólares y apuesta agresivamente por la inteligencia artificial, al mismo tiempo está ejecutando una de las mayores olas de despidos de su historia.
Las estimaciones internas apuntan a que la cifra final podría situarse entre 10.000 y 30.000 empleados de una plantilla global que superaba los 160.000 trabajadores en mayo de 2025. El movimiento refleja una tendencia creciente en Silicon Valley, recortar talento veterano para financiar inversiones masivas en infraestructura de IA.
Una “ola” de correos al amanecer
Los despidos se produjeron de forma rápida y contundente. Muchos empleados recibieron correos a primera hora notificando la eliminación de sus puestos y que se les compensaría con apenas un mes de indemnización. Este último punto solo aplica para EE.UU. ya que en México la ley es mucho más estricta y protege mejor a los empleados.
El impacto fue inmediato dentro de la empresa, con una caída notable de usuarios activos en el Slack interno. Según trabajadores y ex empleados, los recortes:
- No parecen estar ligados al rendimiento.
- Incluyeron ingenieros senior, arquitectos, líderes de operaciones y especialistas técnicos.
- Afectaron a empleados con stock options y roles clave de cumplimiento normativo (GDPR, HIPAA, PCI-DSS).
Entre los afectados habría incluso ingenieros fundadores de servicios esenciales y expertos en seguridad y compliance.
Financiar la revolución de la IA
La razón principal está en la enorme inversión que Oracle está realizando para convertirse en un gigante de la infraestructura de IA.
La empresa firmó un acuerdo valorado en más de 300.000 millones de dólares con OpenAI y reorganizó su liderazgo con los co-CEOs Mike Sicilia y Clay Magouyrk.
Sus previsiones son ambiciosas:
- 67.000 millones de ingresos en 2026
- 90.000 millones en 2027
- 50.000 millones en CAPEX en 2026 para nuevos centros de datos
Para financiar este crecimiento, Oracle planea recaudar 50.000 millones en deuda y capital.
También participa en la iniciativa Stargate, un proyecto de 500.000 millones respaldado por OpenAI, SoftBank y el fondo MGX vinculado al gobierno de EE. UU., destinado a expandir masivamente la capacidad de centros de datos.
Analistas de TD Cowen estiman que despedir entre 20.000 y 30.000 empleados podría generar entre 8.000 y 10.000 millones de dólares de flujo de caja adicional. Sin embargo, esto tendrá también un costo ya que si llegara a empeorar el soporte de los productos de software, bajara la innovación o bajara el nivel de atención a los clientes, probablemente bajarían también los ingresos.
¿IA como estrategia o excusa?
La dirección de Oracle ha vinculado los recortes con la eficiencia impulsada por IA. Según la empresa:
- Las herramientas de programación con IA permiten equipos más pequeños.
- La IA podría reemplazar tareas completas en los ERP.
No es un caso aislado. Líderes como Mark Zuckerberg en Meta o Jack Dorsey en Block han usado argumentos similares mientras ejecutan despidos en la industria.
Sin embargo, analistas como JP Gownder de Forrester son escépticos: sostienen que la mayoría de las empresas aún no cuentan con agentes de IA capaces de reemplazar trabajos especializados a gran escala. Para ellos, los despidos responden más a presión del mercado y al precio de las acciones que a una sustitución tecnológica real.
Una apuesta de alto riesgo
El recorte masivo de personal representa una jugada arriesgada. Oracle está sacrificando talento experimentado para financiar su apuesta por dominar la infraestructura de IA, la cual es cara y se vuelve obsoleta en menos de tres años.
Esto significa que Oracle está dispuesto a ordeñar a sus clientes de base de datos y de ERP para financiar su apuesta a la IA. Si revienta la burbuja, Oracle podría quedarse como el perro de las dos tortas, sin sus clientes de software y sin clientes para la IA.
La gran incógnita ahora es si la inteligencia artificial podrá llenar el vacío operativo y de seguridad que dejan miles de ingenieros y especialistas. El éxito o fracaso de esta estrategia podría definir el futuro de la compañía y del modelo económico del boom de la IA.
De momento, empresas como Microsoft, SAP e IBM van a aprovechar la situación para quitarle mercado a Oracle. Para los clientes del gigante rojo, es quizás el momento adecuado para plantearse si realmente quieren seguir pagando por unos productos que ya no son prioritarios para su desarrollador o buscar alternativas, que hay muchas.

Deja una respuesta