
La telenovela corporativa que ha mantenido en vilo a Hollywood durante meses parece acercarse a su desenlace. Netflix ha abandonado oficialmente la puja para adquirir Warner Bros. Discovery (WBD), despejando el camino para que Paramount Skydance, liderada por David Ellison, tome el control del histórico conglomerado mediático.
El giro es significativo. Lo que parecía destinado a convertirse en la consolidación definitiva del poder del streaming bajo Netflix ahora se perfila como una fusión entre dos pesos pesados tradicionales de Hollywood.
Una batalla de ofertas multimillonarias
WBD llevaba tiempo buscando comprador. En octubre de 2025 trascendió que Apple, Comcast y Amazon habían mantenido conversaciones preliminares. Sin embargo, en diciembre Netflix emergió como favorito tras acordar un trato valorado en 83.000 millones de dólares para adquirir una porción sustancial del negocio.
La operación habría consolidado a Netflix como la fuerza dominante del entretenimiento global, sumando marcas icónicas como HBO y los estudios Warner Bros. a su ecosistema.
Pero David Ellison no cedió. Respaldado financieramente por su padre, Larry Ellison (fundador de Oracle), Paramount Skydance lanzó una ofensiva más agresiva: adquirir WBD en su totalidad mediante una oferta hostil.
Tras una escalada de propuestas, revisiones contractuales y presiones regulatorias —incluida la comparecencia del co-CEO de Netflix, Ted Sarandos, ante el Senado por preocupaciones antimonopolio— Paramount presentó una oferta revisada de 111.000 millones de dólares. El consejo de WBD la calificó formalmente como “propuesta superior”.
Netflix tuvo cuatro días hábiles para igualar los términos. Decidió no hacerlo.
La estructura financiera decisiva
La oferta ganadora de Paramount es completamente en efectivo: 31 dólares por acción, superando ampliamente los 27,75 dólares ofrecidos por Netflix.
Además, el acuerdo incluye condiciones diseñadas para reducir riesgos regulatorios y contractuales:
- Una cláusula de 7.000 millones de dólares a cargo de Paramount si la operación fracasa por motivos regulatorios.
- El pago de 2.870 millones de dólares correspondientes a la penalización por ruptura del acuerdo previo entre WBD y Netflix.
- Una tarifa incremental (“ticking fee”) que comenzará a acumularse si el cierre se retrasa más allá del 30 de septiembre de 2026.
La combinación de precio superior y protección contractual inclinó definitivamente la balanza.
Netflix se retira… con casi 3.000 millones en el bolsillo
En un comunicado conjunto, Ted Sarandos y Greg Peters subrayaron que la empresa mantuvo disciplina financiera hasta el final.
La adquisición, afirmaron, era “deseable al precio correcto, pero no imprescindible a cualquier precio”.
Aunque Netflix pierde acceso al vasto catálogo de WBD, no sale con las manos vacías. La ruptura del acuerdo le generará casi 3.000 millones de dólares en compensaciones, reforzando su posición de caja sin asumir el riesgo de una integración masiva y compleja.
Lo que viene: regulación y reconfiguración de Hollywood
Con Netflix fuera de la ecuación, Paramount Skydance deberá ahora enfrentar el verdadero desafío: la aprobación regulatoria.
La fusión de dos conglomerados tradicionales con activos tan relevantes en cine, televisión, cable y streaming probablemente activará un exhaustivo escrutinio antimonopolio.
Si se concreta, la operación redefinirá el mapa del entretenimiento global. En lugar de una absorción tecnológica por parte de un gigante del streaming, Hollywood podría estar entrando en una nueva era de consolidación entre estudios históricos que buscan escala para competir contra plataformas digitales.
La guerra de ofertas ha terminado.
Ahora comienza la batalla regulatoria —y el próximo capítulo de la reconfiguración del poder en la industria del entretenimiento.

