La evolución de la conectividad móvil ha redefinido por completo nuestra relación con la tecnología. Para la industria tecnológica, el lanzamiento de la 5G ya parece lejano, a pesar de que aún no es completo y ya está trabajando en el siguiente capítulo. Las especificaciones de nuevo estándar avanzan con rapidez, gracias a colaboraciones sin precedentes y pruebas en entornos reales. Su despliegue comercial podría comenzar en 2029.
Durante el MWC 2026, Qualcomm anunció la creación de una amplia coalición estratégica destinada a acelerar el desarrollo y la implementación global del 6G. El objetivo es ambicioso: iniciar el despliegue comercial en apenas tres años.
Para lograrlo, la compañía ha reunido a un grupo de gigantes tecnológicos que incluye a Amazon, ASUS, Dell, Ericsson, Google, HP, LG, Microsoft, Motorola, Meta, Nokia y Samsung. El propósito común es establecer estándares globales y transformar la 6G desde el actual ámbito teórico a una realidad palpable para los consumidores.
Más allá de la velocidad: la red nativa de IA
Es fácil medir la evolución de las redes en términos de velocidad, y el 6G promete cifras impresionantes. En pruebas de laboratorio recientes se han alcanzado velocidades capaces de descargar 50 GB en apenas 1,4 segundos. Sin embargo, la verdadera revolución no se verá solo en el ancho de banda, sino en la inteligencia de la red.
A diferencia de las redes actuales, donde la inteligencia artificial se aplica como una capa adicional, la 6G está siendo concebida desde su base como una red nativa de IA. Esto significa que la inteligencia artificial estará integrada directamente en la infraestructura, permitiendo que la red detecte, procese y se adapte en tiempo real. Gestionará el tráfico de forma autónoma, optimizará el uso del espectro y asignará recursos dinámicamente según la demanda. Esto es algo de suma importancia para los operadores móviles.
Con la expansión de la IA hacia la robótica, los sistemas autónomos y la automatización industrial, la infraestructura inalámbrica se convierte en un componente esencial del ecosistema tecnológico. La 6G ofrecerá una latencia ultra baja y mayor capacidad de subida, requisitos clave para la realidad mixta, la telemedicina, los vehículos autónomos y los robots impulsados por IA que necesitan conexiones instantáneas y fiables. Esto es algo que ya nos habían prometido con la 5G utilizando como pretexto las necesidades de la IoT (Internet de las cosas), pero como ahora la palabra de moda es la IA, pues cambia un poco el argumento.
Del laboratorio al mundo real
Las pruebas ya están demostrando que la 6G es técnicamente viable. Samsung confirmó recientemente la validación de la tecnología X-MIMO en la banda de 7 GHz (Centimeter Wave), considerada estratégica para futuras redes 6G.
Por su parte, Ericsson completó la primera sesión 6G preestándar “over-the-air” (OTA) del mundo en su sede estadounidense en Plano, Texas. La demostración operó en la banda de 7 GHz con un ancho de banda de 400 MHz y validó componentes fundamentales de la arquitectura 6G, diseñada para ser integrar la IA de forma nativa y estar basada en la nube.
El ensayo incluyó hardware de radio, RAN Compute, interfaces aéreas definidas por software y plataformas en la nube desplegables tanto en CPU como en GPU. Entre los logros clave se validó la capacidad de soportar robótica con procesamiento en tiempo real y transmisión de video en vivo sin interrupciones, dos pilares para aplicaciones críticas basadas en IA.
Esto es importantes porque los fabricantes necesitan mostrar nuevas aplicaciones que puedan generar nuevas oportunidades de ingresos para los operadores si quieren poder convencerlos de invertir billones de dólares para actualizar su red de telecomunicaciones. En el caso de la 5G, se habló mucho de la oportunidades que esta tecnologia iba a generar al impulsar el IoT pero la realidad es que esto nunca se concreto, por lo que ahora es probable que estas empresas sean bastante más escépticas.
Una prioridad estratégica
La carrera hacia el 6G no es solo una cuestión tecnológica, sino también económica y geopolítica. El avance de Ericsson en Texas se alinea con la estrategia del gobierno de Estados Unidos de intentar mantener el liderazgo en innovación inalámbrica y en políticas de espectro de próxima generación, aún cuando actualmente hay muchos países en el mundo que disponen de mayores velocidades y porcentaje de cobertura.
Con más de 120 años de presencia en el país, Ericsson opera 12 centros de I+D en Estados Unidos enfocados en IA, diseño de chips ASIC y sistemas de antenas. Además, su fábrica automatizada 5G USA Smart Factory en Lewisville, Texas —valorada en 150 millones de dólares— es actualmente la única instalación que fabrica equipos de telecomunicaciones a gran escala en territorio estadounidense. Esta base industrial será clave para apoyar futuros despliegues 6G y reforzar cadenas de suministro seguras y resilientes.
La transición al 6G ya no es un concepto futurista. Con gigantes tecnológicos uniendo fuerzas, pruebas OTA exitosas y la convergencia entre inteligencia artificial e infraestructura inalámbrica, los cimientos de la próxima revolución digital ya están en construcción. Si se cumplen los plazos, veremos la 6G en 2029. Sin embargo, de aquí a entonces las cosas pueden haber cambiado, sobre todo con la irrupción del servicio de Starlink en el mercado de las comunicaciones celulares. Estamos viviendo tiempos interesantes.