
El experimento retro que nadie esperaba
Desde su lanzamiento en 2006, la Nintendo Wii ha vendido más de 101 millones de unidades. La mayoría de estas consolas pasaron su vida ejecutando clásicos como Wii Sports o Super Mario Galaxy. Sin embargo, un desarrollador decidió buscarle otro uso, a saber ejecutar Mac OS X 10.0 (Cheetah) de forma nativa en el hardware de la consola.
Un proyecto impulsado por el reto (y el orgullo)
El responsable es el desarrollador Bryan Keller, quien comenzó la idea en 2013 mientras estudiaba en la universidad. El verdadero impulso llegó años después, cuando un usuario de Reddit aseguró que había “cero posibilidades” de que el proyecto funcionara.
Ese comentario fue suficiente para convertir el experimento en un desafío personal. Ver que otros hackers habían logrado portar Windows 95, Windows NT, Linux y NetBSD a la Wii terminó de convencerlo.
La clave estaba en el hardware de la Nintendo Wii
Aunque parezca improbable, la Wii comparte más ADN con los Mac antiguos de lo que muchos imaginan.
La consola utiliza un procesador IBM PowerPC 750CL, muy cercano al chip PowerPC 750CXe presente en las iMac y iBook G3 de principios de los 2000. Esta similitud hizo pensar a Keller que la CPU no sería el mayor obstáculo.
El sistema elegido, Mac OS X 10.0, no fue casualidad:
- Está diseñado para arquitectura PowerPC
- Tiene requisitos de memoria relativamente modestos
- Puede funcionar con menos de los 128 MB recomendados
Esto era clave, ya que la Wii solo cuenta con 88 MB de RAM.
Un reto técnico enorme
Hacer que el sistema arrancara fue la parte más compleja del proyecto. Keller tuvo que:
- Crear un bootloader completamente nuevo
- Diseñar un device tree personalizado para que macOS reconociera el hardware
- Modificar el kernel XNU de Apple
- Escribir drivers propios
- Habilitar los puertos USB para usar teclado y mouse
El proyecto fue tan absorbente que el desarrollador incluso viajaba con la Wii para seguir programando durante vuelos y vacaciones.
Mucho más que una curiosidad
Keller documentó todo el proceso en su blog personal y publicó los archivos necesarios en GitHub para que otros puedan intentarlo.
Más allá de la curiosidad técnica de convertir una consola en un “retro Mac”, el proyecto demuestra el valor de la perseverancia en el mundo del software y el hacking creativo.
Como concluye el propio Keller, los proyectos que parecen imposibles suelen ser precisamente los que más vale la pena intentar.

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